Ahora tomaremos un camino diferente para generar nuevas ideas. En realidad, el objetivo principal consiste en ayudarle a mejorar su capacidad para conseguir generar grandes ideas; además, a medida que vayamos avanzando, usted podrá emplear el método que más efectivo le resulte. A veces, simplemente lugares o personas pueden ser también una fuente importante de ideas. Así que yo le sugiero que tome un descanso y deje de obcecarse tanto en tener ideas: salga y dé una vuelta, quién sabe qué encontrará; quizás los proyectos están ahí esperando sólo a que pasemos nosotros y los descubramos.
Las personasSubir
Salga y hable con la gente. Es evidente que si la idea que busca ha de ser en beneficio de la empresa u organización a la que pertenece, lo lógico será hablar con gente de ese mismo ámbito. Pero piense también qué otras personas pueden ser para usted una fuente de ideas. Por ejemplo, un vendedor puede saber un montón de cosas acerca de lo que puede ayudar a que un producto funcione y, por consiguiente, acerca de cómo se puede mejorar. A veces sucede que los clientes dirigen sus quejas al delegado de ventas, algo de lo que se puede sacar mucho provecho. El delegado también es capaz de descubrir defectos del producto gracias a los posibles declives de ventas de una zona concreta. Y también es muy posible que ese vendedor del que hablábamos tenga valiosa información sobre el mercado. Por favor, no cometa el error de creer que toda esta información está siempre disponible; en los negocios, las cosas no siempre funcionan de una manera lógica o previsible. Puede ser que ese vendedor no proporcione esa información a sus empleadores: tal vez está cerca ya de su jubilación y no se siente motivado para hacerlo, o puede que lo haya hecho, pero que, por las razones que sea, no se le ha sacado a esa información todo el jugo que contenía, lo cual no le impide en absoluto a usted hacerlo. Hable con los trabajadores. Muchos empresarios tienen buzones para depositar en ellos sugerencias u otros dispositivos para que los empleados puedan proponer sus ideas; aunque la mayoría de las pequeñas empresas no actúan así. Por lo tanto, hable con el personal de producción y, muy especialmente, con el servicio técnico, el que topa todos los días con problemas y que debe tratar de solventarlos. Si usted busca una idea para sí mismo y no para una empresa, puede que no le entusiasme mucho la idea de acudir a otros para obtenerla. Por experiencia sé que a menudo dudamos antes de decidirnos a solicitar ayuda y damos por hecho que nos van a rechazar, que no van a querer dedicarnos la más mínima parte de su tiempo; pero sé también por experiencia que eso normalmente no es así. Usted se sorprendería al ver la predisposición de la gente a ayudarle, siempre que usted se tome antes la molestia de intentar hacer buenas migas con la persona en cuestión. Explique tan bien como le sea posible qué está buscando y por qué: si la gente entiende bien su motivación, será más fácil que se contagien de su entusiasmo. Supongamos, por ejemplo, que usted quiere cambiar radicalmente de trabajo y empezar una nueva carrera profesional, lo cual le empuja a buscar ideas para hacerlo realidad. Es por eso que visita a José, que trabaja en la industria. Tómese la molestia de explicarle lo frustrado que se siente con su actual trabajo y qué espera conseguir con un cambio en su orientación profesional. Todos nos hemos sentido alguna vez frustrados con nuestro trabajo en un momento u otro de nuestra vida, incluido el mismo José o, quizás, alguien que trabaje a su lado. La respuesta de José podría ser: "Sé cómo te sientes". Tenga en cuenta que, en el mundo de los negocios, los clientes son una fuente de inspiración en potencia muy valiosa: quizás su empresa lleve a cabo sus propios estudios de mercado. Si su organización pertenece al sector público, usted puede aprender de los usuarios y de cómo uno se siente al estar en el lugar del receptor final. Recuerde que el cliente y el usuario del producto no son siempre la misma persona: si yo compro un regalo para un niño de cinco años, yo soy el cliente pero no el usuario. De los clientes puede obtener información acerca de los motivos que los llevan a comprar, mientras que del usuario puede conseguir un montón de datos sobre el funcionamiento del producto o del servicio en cuestión.
¿Dónde ha comprado este libro?Subir
Algunos de los más recientes estudios de mercado nos señalan que aproximadamente un 80 % de la población no visita con regularidad las librerías. No hay duda de que este amplísimo sector de la población está despreciando una fuente fundamental de enriquecimiento personal. Sea el que sea el sector sobre el que usted quiere conseguir ideas, es casi seguro que existe algún libro que trata de ello. Visite una biblioteca o librería importante que haya en su ciudad y paséese por sus múltiples estanterías llenas de miles de libros. Consulte su base de datos y percibirá que, por muy minoritaria que sea la materia, siempre hay unos pocos títulos a partir de los cuales puede investigar. Como sucede con cualquier otro producto, los libros no son todos de la calidad deseada, pero, sea cual sea la materia o asunto sobre el que yo quiera generar ideas, seguro que habré encontrado por lo menos un libro que me sirva de referencia, sobre el que pueda empezar a trabajar e inspirarme y del que pueda aprender. Dentro del variopinto e infinito sector del libro, no olvide también que existen las librerías especializadas en libros de segunda mano. Si hace una visita a alguna pequeña localidad y se encuentra con una, no dude en entrar, porque seguro que tendrá alguna sorpresa. En cierta ocasión, cuando iba a la caza de ideas para la industria de la alimentación quise ver si encontraba algunos títulos relacionados con el catering, el envasado de los alimentos, la venta al detalle, etc. Pues bien, por casualidad encontré una librería en una ciudad mercantil en el Fens, y, en ella, un libro con recetas absolutamente singulares de Nueva Zelanda. En una segunda librería, pequeña, en Suffolk, no paré de toparme con libros sobre la comida en Estados Unidos. ¿Cómo iba yo a imaginar que mis pesquisas darían tan buenos resultados? Desconcertado por mi buena suerte, quise ir un poco más allá y averigüé que nos hallábamos a unos pocos kilómetros de una gran base aérea americana, que estaba allí desde la Segunda Guerra Mundial. Así que no tuve que viajar a lo largo de miles de kilómetros, sino tan sólo unos treinta, para poder hallar una serie de libros de Kentucky, del sur más profundo y de Nueva Inglaterra; uno de ellos iba a darme la idea que se convertiría en el inicio de toda una nueva gama de productos. Y, siguiendo con mi cacería en un tranquilo pueblo del Norfolk rural, encontré en una librería cientos de libros sobre la materia que en aquel momento me interesaba. ¿Cómo era posible que tuvieran toda aquella variedad de títulos sobre la materia? "Estamos especializados en este tema", me respondieron. Un compañero que se hallaba enfrascado en las mismas pesquisas que yo para la misma industria me dijo que yo había tenido mucha suerte con todos esos hallazgos. Es verdad que la suerte puede jugar un papel muy importante a la hora de buscar ideas: puede que usted esté sentado esperando el autobús, empiece a hablar con el hombre que está sentado a su lado -usted le explica que está intentando encontrar una buena idea para que Sainsbury se interese por su producto-, y resulte que el hombre se llama Richard Branson y le da una idea que usted sabe al instante que le solucionará todos sus problemas. Usted le da las gracias y se va; y, efectivamente, la idea funciona a las mil maravillas. Eso podría pasar. Y sería fantástico que sucediera, pero yo soy de los que creo que cuanto más salga a la caza de las ideas o a la búsqueda de la inspiración que me las proporcione, más probable es que la suerte me acompañe. Muévase, no se quede esperando a que "la suerte le sonría"; prepárese para aprovechar cualquier golpe de suerte que se pueda presentar inesperadamente. No se precipite dando por sentado que personas, lugares o cosas diferentes de los habituales no puedan ser una buena fuente de ideas. Hubiera sido muy fácil pensar que perdía el tiempo visitando una pequeña librería del Suffolk rural, pero al visitarla relacioné la localidad con la base aérea. Explore pistas en las que ni usted ni los demás esperan encontrar la más mínima fuente de inspiración o la idea que buscan. Explore unas cuantas y descubrirá caminos interesantes que otros no han tomado nunca, encontrará ideas que los demás no podrán hallar: de hecho, usted tendrá otras ideas, diferentes. Y en el mundo de los negocios, tener algo distinto supone diferenciarte de la competencia y estar en condiciones de dar el golpe.
Un día en la feriaSubir
Es frecuente que, en el mundo de los negocios, uno tenga a su alcance fuentes de información y de inspiración que conoce muy bien, pero a las que no siempre puede dedicar tiempo. ¿Cuánto hace que visitó por última vez una feria comercial importante de su sector industrial? Quizás su primera reacción sea pensar que todos los años es lo mismo. ¿Está usted seguro? En las ferias comerciales se anuncian las nuevas líneas de productos y se exponen las mejoras que se han introducido en las ya existentes. ¿Y no puede haber ahí nada que despierte su mente? ¿No podría ser que la última vez que visitara una feria de este tipo no se encontrara en el estado mental más idóneo para recibir impresiones positivas? ¿Está seguro entonces de que investigó atentamente todo lo que le pudiera resultar de interés? ¿O quizás lo que pasó fue que su propia empresa se exhibía y usted estuvo más pendiente de su propio stand que de lo que ocurría a su alrededor?
Tiempo para leerSubir
¿Se le amontonan -o incluso quedan sin abrir- los periódicos y revistas de negocios a los que está subscrito? Y cuando dedica tiempo a todas esas lecturas atrasadas, ¿les echa sólo un vistazo? Quizás haya algo ahí que le daría una gran idea. ¿Por qué no va a darle a usted un punto de partida en su búsqueda lo que esté haciendo no sé quién en Vietnam, California o Alemania? Es posible que la empresa u organización en la que usted trabaja no tenga el hábito de gastarse dinero en copias de los informes de estudios de mercado que le pudan interesar. Pero en las publicaciones sobre negocios sí se pueden encontrar reportes sobre los principales hallazgos, tendencias, líneas o innovaciones. Una empresa dedicada a la elaboración de alimentos para animales de compañía ha conseguido recientemente un éxito rotundo sacando al mercado una nueva gama de productos; la inspiración le vino de un resumen de un estudio de mercado que indicaba que el interés creciente mostrado por los consumidores en la comida sana se extendía también a lo que ingería el perro de la familia. Tanto fue así que Fido ya puede ser vegetariano o probar una carne de un animal que no ha sido criado de forma industrial ni alimentado con productos químicos. ¿Está usted al día de lo que de útil puede haber en los periódicos y las revistas para su marca? ¿O usted simplemente sigue pensando lo mismo que el año pasado y que el anterior y el anterior...? Podrá encontrar una lista de las revistas más actuales en los catálogos de revistas, como la Willings Press Guide.
Las bases de datosSubir
¡Ah... las bases de datos! ¡He aprendido con el tiempo a apreciar su gran valor! De hecho, creo que siempre hay una guía esperando, que alguien en alguna parte está editando una nueva base de datos. Y siempre me ha sorprendido descubrir que hay no una, sino varias para elegir. Cuando ande a la búsqueda de inspiración, no se limite a consultar el catálogo más obvio. Conozco a un director general de una compañía de comunicaciones de tamaño medio que busca siempre ideas para una lista de direcciones y demás datos de consulta que él no quiere que pare de aumentar, lo que le lleva a pasarse regularmente por las bibliotecas especializadas para consultar al azar las guías que allí encuentra. Había una para escritores que contenía un montón de nombres y direcciones de organizaciones que se dedican a recopilar información de todo tipo. La idea le vino a la cabeza instantáneamente: podía ser que este tipo de profesionales tuvieran en breve necesidad urgente de facilidades de comunicación adicionales: por ejemplo, para poder seguir con esa gran historia que ha quedado interrumpida. Pues este resultó ser el principio de una base de datos que ha crecido hasta convertirse en una fuente muy importante de nuevos clientes.
En la bibliotecaSubir
¿Cuándo fue la última vez que pasó por una biblioteca? A una persona tan ocupada y con tantas cosas que hacer como usted seguro que le entran ganas de bostezar sólo con pensar en la posibilidad de pasarse media tarde en una mugrienta biblioteca. Pero puede que esa biblioteca tenga un cierto olor a rancio precisamente porque contiene numerosos volúmenes en cuyas páginas descansan montones de ideas, ideas del pasado que podrían sorprender a cualquiera por su novedad simplemente porque nadie les ha prestado atención todavía. El director de una industria alimentaria al que se le encargó el desarrollo de un nuevo producto buscaba ideas para exportar productos a Estados Unidos, y dio con una serie de recetas inglesas de lo más tradicional simplemente hojeando varios libros de cocina de antes de la guerra y del siglo XIX , de páginas ya amarillentas, en una sección de la biblioteca de la universidad local. ¿De verdad que no tiene tiempo para visitar alguna de esas bibliotecas? Es posible que hasta le guste eso de dejar durante un momento el ajetreo de la oficina y cambiar el ambiente de trabajo, o de variar un poco el plan de siempre de los sábados por la tarde: ir de compras al supermercado. Visite una biblioteca y verá que por fin empieza una nueva carrera profesional para usted, que es capaz de empezar un nuevo negocio o que ve claramente que es posible cambiar de aires.
Su bloc de notasSubir
Imponerse fechas a sí mismo supone una ayuda para concentrar mejor su energía en un punto determinado y le sirve para poder motivarse; se trata de un buen ejemplo de autodisciplina. Otro método sería la elaboración de notas con posibles ideas. En su búsqueda de ideas, plantéese lo siguiente: propóngase, por un lado, escribir un bloc de notas y, por el otro, tener un determinado número de entradas en una fecha determinada. Usted puede reforzar la obligación que se ha impuesto comentándoles a los demás lo que está haciendo; con ello se estará exponiendo usted mismo a posibles indagaciones acerca de cómo le va. Seguro que su amigo el Sr. Negativo o su amiga la Sra. Desconfiada de vez en cuando le preguntarán cuántas ideas tiene ya en su bloc de notas. Lo más sencillo que puede hacer es proponerse anotar diariamente nuevas entradas. ¿Cuántas? Eso depende en parte de la dificultad de generar las ideas que está buscando: si se marca una cifra muy elevada y fracasa enseguida en su propósito de cumplir con el objetivo, quizás se desanime y desista. Es bueno que se marque una meta al alcance de sus posibilidades y la consiga, pero todavía es mejor que se marque una meta y la supere. Lo que sí está claro es que tendría que ser capaz de anotar, como mínimo, una entrada por día. Se podría hacer un estudio muy interesante sobre por qué el número tres ha sido siempre más importante en los procesos creativos del hombre que el resto de números. Yo lo utilizo con fines muy variados. Así que mi consejo es que pruebe de anotar un mínimo de tres entradas por día en su libro si no tiene muy claro al empezar cuántas va a ser capaz de conseguir. ¡Vamos, inténtelo, seguro que es posible! Quizás le sea útil organizarlo así: un día está dividido en tres partes -la mañana, la tarde y la noche-, por lo que se puede plantear anotar una entrada en cada una de ellas. Además, es evidente que, al exigirse a usted mismo conseguir una entrada durante la mañana, se estará obligando a concentrarse ya al empezar el día por la necesidad de conseguir una idea como sea. El domingo, descanse y aproveche las ventajas que tiene el proceso que describimos en el apartado 6.4: no intente pensar en una entrada para su bloc, permita que trabaje su subconsciente; el lunes por la mañana no podrá parar de garabatear ideas. De cara a conseguir nuevas ideas, aproveche el lugar en que se encuentre para inspirarse. Si se encuentra en el trabajo, utilice los productos, los sistemas de la empresa o las actividades que desarrollan sus compañeros para poner en marcha su cerebro. Si está en su casa, quizás sea capaz de encadenar una serie de ideas confortablemente sentado en su sillón favorito; si coge un catálogo o propaganda comercial, ¿no se le ocurre algo? O, si no, levántese y salga. El sábado, por ejemplo, puede darse una vuelta por las tiendas, no como cliente, sino como investigador. Ya sabemos que, en el mundo de los negocios, siempre se tiene un ojo puesto en lo que hace la competencia del propio sector, pero también se puede inspirar con lo que están haciendo el resto de industrias que no son directamente de la competencia. ¿No hay novedades en el sector de la pastelería o en el de la moda que le pudieran servir? Si decide pasear por las tiendas para ver si se le ocurre alguna idea interesante, está totalmente prohibido que lleve consigo la lista de la compra: no deje que le distraiga lo que debe comprar para la barbacoa o para su próxima fiesta de cumpleaños. Tiene que estar concentrado al cien por cien en lo que está observando: ¿qué conclusiones saca de lo que compran los clientes? ¿Se ha fijado en algo interesante acerca de cómo se presenta el producto al cliente? Por ejemplo, basándose en el modo de funcionar de una conocida cadena de venta al detalle de productos eléctricos, una pequeña tienda de animales domésticos celebra lo que se llama la "novedad del mes", con lo que consigue crear en sus clientes la impresión de que siempre hay cosas nuevas e interesantes. Y cuando esta tienda se expandió e hizo el salto a la venta al por mayor, su filosofía siguió siendo la misma: siempre hay algo interesante que ver en este almacén, tanto si es una "muestra de la línea del próximo verano", una "demostración de un nuevo producto" o "cómo sorprender en una convención de grandes almacenes".
¿Se atreve a ser un bandido?Subir
Posiblemente, la forma más rápida y evidente de conseguir una buena idea sea copiar la de otro. No me refiero a que le robe la idea a un compañero o a alguna otra persona a quien haya ido a pedirle ayuda y que le haya sugerido una. Me refiero a otra cosa. Pero... ¿cómo puedo explicárselo? La pregunta que suelo hacer es si usted sería capaz de "adoptar" la idea de otro. En el pasado siempre se me ha acusado de ser demasiado "diplomático" sobre esta cuestión: en cierta ocasión, un director de una próspera compañía que buscaba ideas para diversificar la actividad de la empresa me comentó: "Lo que tú quieres, Barrie, es que le birle a otro su idea". Una firma de abogados con la que estaba trabajando en la generación de ideas para introducir mejoras en el marqueting de sus servicios dio en el clavo de la cuestión cuando me preguntaron si podían "clonar" la idea de otro. En realidad, no es una cuestión que se pueda solventar con un simple juego de palabras: quiero decir que usted puede duplicar esa idea ajena. Así, si por ejemplo su negocio necesita ideas para nuevos productos y lee en la prensa de negocios que un competidor directo está trabajando en un aparato que funcionará más rápido porque el calor se generará desde la parte superior de la unidad en lugar de desde abajo, ¿no podría usted lanzar al mercado también un producto con esta característica? Como usted ya habrá imaginado, la cuestión de si se puede clonar o no la idea de otro tiene implicaciones legales. Explicarle detalladamente la compleja legislación relacionada con esta cuestión escapa de los límites del presente artículo; ¡eso no significa que no deba tener muy presente esa frase que tanto circula por los ambientes jurídicos y que reza que quien cree que puede hacer de abogado de sí mismo es que tiene a un loco por cliente! Lo que sí puedo hacer es señalarle unos aspectos legales que debe tener en cuenta y consultar con sus asesores. El punto de partida de todo este asunto consiste en que, en una economía como la nuestra basada en el libre mercado, una idea que se hace pública puede automáticamente ser imitada por la competencia. Por ejemplo, si usted está buscando una idea para arrancar un negocio y se entera de que una pequeña empresa que acaba de empezar ofrece, con mucho éxito, un servicio de recogida, planchado y entrega de camisas a profesionales de distintos ámbitos, entonces todo parece indicar que no hay ningún problema en que usted adopte esa idea empresarial y se decida a ser la competencia de ese negocio pionero. Lo que usted no podría hacer bajo ningún concepto es engañar a los clientes haciéndoles creer que su negocio fue el primero en lanzar la idea al mercado. Eso es lo que los abogados llaman engañar y es muy probable que se produzca si su empresa tiene un nombre muy parecido al de la empresa original, lo que suele llevar a confusión a los clientes. Tendrá que advertir a sus abogados si la idea que ha decidido adoptar le ha sido comunicada ilegalmente o, en su defecto, usted debería haberse dado cuenta por las circunstancias de que eso era así. Sin embargo, hay un caso en que puede dar protección legal a su idea: registrar la patente; en términos generales, se trata de registrar los procesos mediante los cuales elaboramos un producto o un servicio. Entonces existe la posibilidad de protegerse mediante una marca registrada. Si todo esto le hace pensar que lo mejor es que se dedique a hallar su propia idea original, le recuerdo lo que le decía al principio: en un sistema de libre mercado, una idea que ya se ha lanzado al mercado puede ser adoptada por otro empresario. Con todo, recuerde que si es usted quien lanza al mercado una nueva y original idea, otra gente podrá beneficiarse de ella basándose en el mismo principio, destinado fundamentalmente a potenciar la competitividad.
No tema usar esa palabraSubir
La palabra a la que me refiero es "fracaso". ¿Cuál sería su reacción si le sugiriera que intentara realizar la idea con la que otra persona ha fracasado? Quizás se trate de una idea que llevó a esa otra persona a la bancarrota. La reacción que seguramente tendrían aquí el Sr. o la Sra. Optimista sería la de tirar automáticamente esa idea al cubo de la basura de los fracasos: ¡ellos no van a perder un solo minuto de su valioso tiempo en lo que ya se ha visto que no funciona! Pero las personas constructivas seguro que ya saben que no todas las ideas que no han funcionado en el pasado tienen que ser necesariamente malas, sobre todo en el mundo de los negocios, donde no todo el mundo sabe sacar partido de lo que tiene o pensar de forma lógica. Puede que a usted se le ocurra cómo sacarle partido a una idea que no ha funcionado en el pasado. También puede suceder que las condiciones hayan cambiado. En el mundo de los negocios, por ejemplo, lo que era un mercado demasiado reducido diez o quince años atrás puede haber evolucionado hasta convertirse en la actualidad en un mercado viable. Los cambios tanto en el mercado como en el gusto de los consumidores pueden ser fuente de inagotables nuevas oportunidades. Por ejemplo, retrocedamos en el tiempo; no mucho, lo justo para comprobar cómo el mercado del automóvil era muy pequeño en comparación, digamos, con el que tiene hoy en día. Nadie se podía imaginar cómo iban a cambiar las cosas en poco tiempo, pues hoy en día el mercado del automóvil es lo suficientemente potente como para que se editen tres revistas mensuales especializadas en la materia para los aficionados y enamorados de las cuatro ruedas, que reaccionan de un modo diferente a toda la información complementaria que se les ofrece: de lo único que se trata es de hacerles sentir orgullosos y felices. Y no cesan de aparecer nuevos productos desde que su predecesor comenzó a aparecer; así, la genial idea de un ordenador personal tuvo muchos detractores hace quince años, pero hoy la oferta de ordenadores personales nutre catálogos de hasta cincuenta páginas relativas a programas, accesorios y demás productos para el usuario del ordenador. Muchos sonreirían si les hablara de la novedad que supuso el ratón; pues bien: no hace más de quince años la idea de un ratón se desechó, puesto que -decían- pocas oficinas querrían comprarlo. En aquella época era difícil imaginar a los abogados corriendo a comprar ratones para sus secretarias, cuando hoy en día es un elemento perfectamente habitual en la mesa de cualquier administrativa. Si quiere encontrar nueva ideas, insisto en lo mismo: pruebe más de un camino, pues sólo de ese modo aumentará las posibilidades de que se le ocurra algo diferente. Y, sobre todo, vaya por donde los demás no quieren ir... y agradezca esa actitud tan negativa que tienen los demás.
Fuente bibliográfica: Enciclopedia del Empresario
© 2001, 2002 Editorial Gedisa, S.A. / 2008 EDITORIAL OCEANO
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